El comportamiento en las etapas del desarrollo humano
EL
COMPORTAMIENTO EN LAS ETAPAS DEL DESARROLLO HUMANO
- La etapa pre-natal
- La Infancia
- La Niñez
- La Adolescencia
- La juventud
- La adultez
- La ancianidad
- Lecturas
- Bibliografía
El desarrollo y, en
general, la vida del ser humano se desenvuelve a través de sucesivas etapas que
tienen características muy especiales. Cada una de ellas se funde gradualmente
en la etapa siguiente. Sin embargo, no hay un acuerdo unánime para determinar
cuántas y cuáles son esas etapas. Tampoco se puede decir cuándo comienza
exactamente y cuándo termina cada etapa, pues en el desarrollo influyen
diversos factores individuales, sociales y culturales. Por eso se dice que cada
ser humano tiene su propio ritmo de desarrollo.
En general, se considera que las etapas del desarrollo humano son las
siguientes:
- Pre-natal
- Infancia
- Niñez
- Adolescencia
- Juventud
- Adultez
- Ancianidad
Se desarrolla en el vientre materno, desde la concepción del nuevo ser
hasta su nacimiento. Pasa por tres periodos:
- Periodo zigótico: Se inicia en el momento de
la concepción, cuando el espermatozoide fecunda al óvulo y se forma el
huevo o zigoto. Este comienza entonces a dividirse y subdividirse en
células y aumenta de tamaño hasta formar el embrión, que al final de la
segunda semana se arraiga en el útero.
- Periodo embrionario: Dura unas 6 semanas, en
las cuales el embrión se divide en tres capas que se van diferenciando
hasta formar el esbozo de los diversos sistemas y aparatos corporales.
- Periodo fetal: Es la culminación del
embrión. El feto ya tiene la definida forma de un ser humano, que después
de desarrollarse aceleradamente durante 7 meses, abandona el claustro
materno en el acto del nacimiento.
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De:
Ubaldo Chueca SDB PSICOLOGÍA Ed. Salesiana, Pg 36-37 Hoy en día se da mucha importancia a esta etapa,
puesto que se ha comprobado que precedentemente al nacimiento hay formas de
actividad. La madre, con sus situaciones psicoafectivas troquela en el feto
su propia urdiembre. Por medio de ella llegan al niño los primeros mensajes
de la vida. Recepta la alegría o la contrariedad del padre, el alborozo o
fastidio de sus hermanitos, las angustias y satisfacciones de la madre... Esta etapa es la materia prima de las demás. Se
está gestando ya el futuro de su personalidad. Todo lo que pasa dentro y
fuera de su fuente vital deja huella en su ser. A partir de los tres meses la personita responde
a los estímulos internos y desde los seis meses a los externos. Hay, pues,
formas de sensación y actividad. Se puede suponer un psíquico elemental, difuso,
con un estado indistinto de sueño, con variaciones afectivas de malestar y
bienestar. |
La Infancia
Es la etapa comprendida entre el nacimiento y los seis o siete años.
Desarrollo físico y motor: El neonato pesa normalmente entre
2.5 a 3 kgs y tiene una estatura promedio de 0.50 m. Tiene una cabeza
desproporcionada en relación con su cuerpo y duerme la mayor parte del tiempo.
Pero no es un ser completamente pasivo ya que gradualmente va reaccionando a la
variedad e intensidad de los estímulos de su nuevo ambiente.
- Aparecen los primeros actos reflejos:
- Succión del pecho materno
- Contracción pupilar.
- Reacción ante sonidos fuertes y ante diversos
sabores.
- Realiza movimientos espontáneos e indiferenciados:
- Agita y retuerce su cuerpo
- Mueve los brazos y piernas (pedalea)
- Reacciones emocionales indiscriminadas de
agitación y excitación que acompañan a los movimientos espontáneos y que
se producen ante estímulos agradables o desagradables.
- En el desarrollo motor observamos lo
siguiente:
- A las 15 semanas: Puede coger un objeto
perfectamente.
- A las 25 semanas: Se sienta solo.
- A las 45 semanas: Gatea
- A los 15 meses: Ya camina solo.
- A los 2 años: Sube las escaleras solo.
- A los 3 años: Corre de una manera más
uniforme, puede lavarse y secarse las manos solo, alimentarse con una
cuchara sin ensuciar demasiado, ir al baño, responder a instrucciones.
Desarrollo cognoscitivo: Según Piaget, el infante, hasta los
6 o 7 años, pasa por los siguientes periodos de desarrollo de la inteligencia:
1. Periodo de
inteligencia senso motora: El infante se interesa en ejercitar
sus órganos sensoriales, sus movimientos y su lenguaje que le van permitiendo
el ir afrontando determinados problemas. Así, entre los 5 y 9 meses, el bebé
moverá su sonaja para escuchar el ruido.
2. Periodo de la
inteligencia concreta:
A. Fase del
pensamiento simbólico (2 a 4 años) Aquí el niño lleva a cabo sus primeros
tentativos relativamente desorganizados e inciertos de tomar contacto con el
mundo nuevo y desconocido de los símbolos. Comienza la adquisición sistemática
del lenguaje gracias a la aparición de una función simbólica que se manifiesta
también en los juegos imaginativos. Por ejemplo, el niño que le regalaron una
pelota grande y de colores que está colocada como un adorno. Sus hermanos salen
a jugar (sin llevar la pelota de siempre, sucia y pequeña) y le dicen al niño
que traiga la pelota; él llevará la que está de adorno porque para él no hay
más pelota que la que le regalaron.
B. Fase del
pensamiento intuitivo (4 a 7 años) Se basa en los datos perceptivos. Así
dos vasos llenos de la misma cantidad de bolitas, el niño dirá que hay más en
el vaso largo. En este periodo el desarrollo del niño va consiguiendo
estabilidad poco a poco, esto lo consigue creando una estructura llamada
agrupación. El niño comienza a razonar y a realizar operaciones lógicas de modo
concreto y sobre cosas manipulables. Encuentra caminos diversos para llegar al
mismo punto (sabe armar rompecabezas).
En la infancia se
produce el egocentrismo, es decir, todo gira entorno al
"yo" del infante y es incapaz de distinguir entre su propio punto de
vista y el de los demás. También en este periodo predomina el juego y la
fantasía, por lo que el infante gusta de cuentos, fábulas y leyendas. Mediante
su exaltada fantasía dota de vida a los objetos y se crea un mundo psicológico
especial.
Desarrollo afectivo, sexual y social: Se distinguen tres fases:
Fase oral: El niño nace
preparado a conservar la vida mamando, y mientras se nutre tiene las primeras
relaciones con los demás, creando de este modo un nexo entre afecto y nutrición
y entre necesidad de los otros y actividad oral. El niño llevará para
experimentar y comunicar con los demás: todo a la boca, (siente placer).
La relación oral
incluye la comunicación a través del tacto, el olor, la posición del cuerpo, el
calor, los nexos visuales, el rostro de la madre, etc.
Esta etapa se
supera, pero siempre nos quedan rezagos tales como mascar chicle, fumar, llevar
objetos a la boca.
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Hay
casos en que no se supera esta etapa, entonces tenemos el carácter oral como
el sujeto totalmente dependiente e inseguro. |
Fase anal: Se denomina así
porque el niño ya comienza a controlar sus esfínteres y obtiene un placer
reteniendo los movimientos intestinales que estimulaban la mucosa anal.
Hay que tener en
cuenta que el efectivo control de la defecación se alcanza sólo luego que ha
sido posible el control muscular a través de la maduración de los rasgos
nerviosos de la médula espinal. Por tanto, una educación prematura a la
limpieza lleva a fijar a la persona en el carácter anal; por ejemplo: El avaro.
El coleccionar objetos es un rezago de analidad.
Fase elíptica: El infante
desarrolla un intenso amor por el progenitor del sexo opuesto. El niño se apega
a la madre y la niña al padre.
El niño es
posesivo, de aquí que el padre es sentido un intruso y un rival (complejo de edipo).
En esta rivalidad frente al padre, el niño teme ser destruido por el padre
(complejo de castración). Al mismo tiempo nace una angustia en el niño o por el
temor confirmado de poder ser destruido por el padre o por su hostilidad frente
a un padre que, pese a todo, lo quiere (sentimiento de culpa). Finalmente, el
niño descubre que para llegar a poseer a su madre tiene que llegar a ser todo
un hombre como su padre (principio de identificación). Aquí es cuando el niño
comienza a interiorizar las normas de los padres conformándose el "super
yo". Analógicamente se llega a la identificación de la niña con su madre.
La mayoría de los
problemas en las etapas posteriores tienen su origen en un Edipo no resuelto.
Son manifestaciones de una fijación en esta etapa cuando hay falta de
identificación con su propio sexo. Concluimos afirmando que, en esta etapa, el
niño aprende a ser varón y la niña a ser mujer.
Se sitúa entre los 6 y 12 años. Corresponde al ingreso del niño a la
escuela, acontecimiento que significa la convivencia con seres de su misma
edad. Se denomina también "periodo de la latencia", porque está
caracterizada por una especie de reposo de los impulsos institucionales para
concentrarnos en la conquista de la socialidad.
Las socialidad que comienza a desarrollar es "egocéntrica":
"Todo sale de mí y vuelve a mí", "Te doy para que me des".
Sus mejores amigos son los que le hacen jugar, le invitan al cine o un
helado".
El niño, al entrar en la escuela da pie al desarrollo de sus funciones
cognoscitivas, afectivas y sociales.
F. Cognoscitivas: El niño desarrolla la percepción, la memoria,
razonamiento, etc.
F. Afectivas: En cuanto que el niño sale del ambiente familiar donde es el centro
del cariño de todos para ir a otro ambiente donde es un número en la masa;
donde aprende y desarrolla el sentimiento del deber, respeto al derecho ajeno
amor propio, estima de sí, etc.
F. Social: La escuela contribuye a extender las relaciones sociales que son más
incidentes sobre la personalidad.
Características principales en esta etapa:
- Aprende a no exteriorizar todo, aflora,
entonces, la interioridad.
- Son tremendamente imitativos, de aquí que
necesiten el buen ejemplo de sus padres.
- El niño se vuelve más objetivo y es capaz de
ver la realidad tal como es.
- Suma, resta, multiplica y divide cosas, no
números.
- Adquiere un comportamiento más firme sobre sus
realidades emocionales.
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La
actitud que más comúnmente se prolonga en las sucesivas etapas de nuestro
crecimiento es el EGOCENTRISMO de la niñez y de la infancia. Este
egocentrismo genera en nosotros diversas manifestaciones que las vamos a
resumir en el siguiente cuadro:
El
Vedette: Busca
la admiración por la admiración. La fama y popularidad es sinónimo de
superioridad. Alardea, exagera, miente, hace comedias con tal de ser visto y
tomado en cuenta. Cuando no tiene público se siente deprimido y apagado.
El Vedette vive sujeto a las opiniones de los otros. Se deprime cuando le han
criticado y ridiculizado y se exalta cuando se siente elogiado.
Su personalidad tiene poco fondo. Por eso trata de revestirse de formas:
fama, dinero, admiración, popularidad. Poco a poco su rostro se va tornando
en fachada hecha de fanfarronería, grandilocuencia, engreimiento y mentira.
Cuando nadie le alabe, él mismo lo hará.
En el fondo es un fracasado, pero no lo acepta. Los amigos se compadecerán de
él y entonces se volverá agresivo o se hundirá en el aislamiento.
La imagen de su Yo es el conquistador: César, Napoleón, Hitler… Su máxima
pesadilla es descubrir su debilidad. Saber que alguien es más fuerte que él.
Busca el influjo social para decidir. Los demás deben aceptar su superioridad
y sentirse menos que él. Siempre se hizo su voluntad, sus padres fueron los
primeros súbditos. Jamás se le privó de un capricho.
La imagen de su Yo es generalmente del “bebé” abandonado y desprotegido. Su
pesadilla es quedarse sin protectores.
No se preocupa de él y, entonces, se encierra cada vez más y se aísla. La
imagen de su Yo es la de Diógenes en su tonel, es como un cuarto oscuro.
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Es la etapa en que el individuo deja de ser un niño, pero sin haber
alcanzado aún la madurez del adulto. Sin embargo, es un tránsito complicado y
difícil que normalmente debe superar para llegar a la edad adulta. Se considera
que la adolescencia se inicia aproximadamente a los 12 años promedio, en las mujeres
y a los 13 años en los varones. Este es el momento en que aparece el periodo de
la pubertad, que cambia al individuo con respecto a lo que hasta entonces era
su niñez.
En la adolescencia se distinguen dos etapas:
1) Pre-adolescencia (fenómeno de la pubertad)
2) Adolescencia propiamente dicha.
1. La Preadolescencia:
- Desarrollo físico:
Se produce una
intensa actividad hormonal. Se inicia a los 11 o 12 años en las mujeres y a los
13 o 14 años en los varones. En las mujeres aparece la primera menstruación y
en los varones la primera eyaculación; pero en ambos todavía sin aptitud para
la procreación. En ambos sexos aparece el vello púbico.
Se da también un rápido aumento de estatura, incremento en el peso,
aparición de caracteres sexuales secundarios; en las mujeres: senos, caderas,
etc. En los varones: Mayor desarrollo muscular, fuerza física, aumenta el ancho
de la espalda, cambio de voz, pilosidad en el rostro, etc.
- Desarrollo cognoscitivo:
- No confunde lo real con lo imaginario y por
tanto puede imaginar lo que podría ser.
- Usa con mayor facilidad los procedimientos
lógicos: análisis, síntesis. Descubre el juego del pensamiento.
- Desarrollo su espíritu crítico.
- Discute para probar su capacidad y la
seguridad del adulto.
- En ocasiones es fantasioso, pero con poca
frecuencia. Hay una proyección de sí en el porvenir; pero también a veces
evade lo real.
- Desarrollo tendencial:
- Tiene necesidad de seguridad, pero a la vez
una necesidad de independencia de sus padres.
- Esto hace que despierte la necesidad de
libertad, de ser independiente y libre; para ello emplea la desobediencia
como una necesidad.
- Desarrollo afectivo:
- Gran intensidad de emociones y sentimientos.
- Hay desproporción entre el sentimiento y su
expresión.
- Las manifestaciones externas son poco
controladas y se traducen en tics nerviosos, muecas, refunfuños, gestos
bruscos, gritos extemporáneos.
- Pasa con facilidad de la agresividad a la
timidez.
- Desarrollo social:
- Creciente emancipación de los padres.
- Busca la independencia, pero a la vez busca
protección en ellos.
- Se da mutua falta de comprensión (con sus
padres)
- Tiene necesidad de valorarse, de afirmarse, de
afiliación y de sentirse aceptado y reconocido por los de su entorno.
- Su principal interés son las diversiones, el
deporte, etc.
- Desarrollo sexual:
- Tendencia a la separación entre chicos y
chicas.
- Gran curiosidad por todo lo relacionado con la
sexualidad
- Desarrollo social:
- Va pasando de la heteronomía a la autonomía.
- Aquí influye mucho la moral de la familia como
testimonio. Así el adolescente será capaz de:
ü Fijar metas y
objetivos propios.
ü Organizar su
actividad en conformidad con sus proyectos.
ü Organizar mejor y
eficientemente su tiempo libre.
- Desarrollo religioso:
El desarrollo religioso puede ser problemático cuando:
ü Los padres no dan
testimonio, usan la religión como disciplina y no son estables.
ü Cuando el muchacho
encuentra serias dificultades en el ramo de la sexualidad.
ü Cuando la religión,
en el ambiente social, es considerado como "cosa de mujeres",
"pueril".
ü Cuando la
catequesis recibida en la infancia ha sido formalista y separada de la vida.
De lo contrario el desarrollo religioso es satisfactorio.
2. La Adolescencia propiamente dicha:
- Desarrollo Cognoscitivo: La adolescencia es la
etapa donde madura el pensamiento lógico formal. Así su pensamiento es más
objetivo y racional. El adolescente empieza a pensar abstrayendo de las
circunstancias presentes, y a elaborar teorías de todas las cosas. Es
capaz de raciocinar de un modo hipotético deductivo, es decir, a partir de
hipótesis gratuitas y, procediendo únicamente por la fuerza del mismo
raciocinio, llegar a conclusiones que pueden contradecir los datos de la
experiencia.
La adolescencia es
también la edad de la fantasía, sueña con los ojos abiertos ya que el mundo
real no ofrece bastante campo ni proporciona suficiente materia a las
desmedidas apetencias de sentir y así se refugia en un mundo fantasmagórico
donde se mueve a sus anchas.
Es también la edad
de los ideales. El ideal es un sistema de valores al cual tiende por su
extraordinaria importancia. El adolescente descubre estos valores y trata de
conquistarlos para sí y para los demás. Aunque este hecho no afecta a todos los
adolescentes. Depende de la formación recibida.
- Desarrollo motivacional: Según Schneiders, en el
adolescente sobresalen los siguientes motivos:
- Necesidad de seguridad: Se funda en un
sentimiento de certeza en el mundo interno (estima de sí, de sus
habilidades, de su valor intrínseco, de su equilibrio emocional, de su
integridad física) y externo (económica, su statuts en la familia y en el
grupo). El adolescente puede sufrir inseguridad por los cambios
fisiológicos, la incoherencia emotiva o por la falta de confianza en los
propios juicios y decisiones.
- Necesidad de independencia: Más que una
existencia separada y suficiencia económica, significa, sobre todo,
independencia emocional, intelectual, volitiva y libertad de acción. Se
trata de una afirmación de sí.
- Necesidad de experiencia: Fruto del
desarrollo y la maduración que en todos sus aspectos son dependientes de
la experiencia. Este deseo de experiencia se manifiesta claramente en las
actividades "vicarias" (TV, radio, conversación, cine,
lecturas, juegos, deportes). Por esto mismo se meten en actividades poco
recomendables: alcohol, drogas, etc.
- Necesidad de integración (de identidad): Que
es un deseo inviolable y de valor personal.
- Necesidad de afecto: Sentir y demostrar
ternura, admiración, aprobación).
- Desarrollo afectivo: Es difícil establecer si
la adolescencia es o no un periodo de mayor inestabilidad emotiva. Pero
nada impide reconocer la riqueza emotiva de la vida del adolescente y su
originalidad.
La sensibilidad
avanza en intensidad, amplitud y profundidad. Mil cosas hay ante las que ayer
permanecía indiferente y, hoy, patentizará su afectividad. Las circunstancias
del adolescente, como la dependencia de la escuela, del hogar, le obligan a
rechazar hacia el interior las emociones que le dominan. De ahí la viveza de su
sensibilidad: al menor reproche se le verá frecuentemente rebelde, colérico.
Por el contrario, una manifestación de simpatía, un cumplido que recibe, le
pondrán radiante, entusiasmado, gozoso. El adolescente es variado en su humor.
- Desarrollo social: Tanto el desarrollo
cognoscitivo, como el motivacional y afectivo agilizan el proceso de
socialización. El adolescente tiene en su comportamiento social algunas
tendencias que conviene reseñar:
- A medida que crece, son mayores y más
variadas sus experiencias sociales.
- Este mayor contacto con la sociedad favorece
un conocimiento más real de la sociedad.
- Mayor conciencia de los demás, así como una
progresiva conciencia de pertenencia a una clase social
- Otras tendencias importantes son la madurez
de la adaptación heterosexual, la búsqueda de status en el grupo de
compañeros de la misma edad y la emancipación de la familia.
En este proceso de socialización encontramos en el adolescente una serie
de oscilaciones tales como:
- Oscilación entre excitación y depresión:
trabajo y ocio, buen humor y llanto.
- Oscilación entre sociabilidad e
insociabilidad: delicados e hirientes, tratables e intratables.
- Oscilaciones entre confianza y desconfianza de
sí mismos.
- Oscilaciones entre vida heroica y sensualidad.
En esta época aparecen rivalidades y luchas para obtener el poder y
ejercerlo sobre los demás. Prueba sus fuerzas físicas y así se convierte en
agresivo, lo que se manifiesta con ciertos actos exteriores (se golpean unos a
otros), palabras agresivas (se insultan), manifestaciones reprimidas y ocultas,
agresividad contra sí mismos, agresividad contra las cosas.
La situación del adolescente frente a la familia es ambivalente: Por una
parte, está la emancipación progresiva de la familia, lo que implica un riesgo;
y por otra, el adolescente percibe que su familia es fuente de seguridad y
ayuda, con miedo a perderla.
Esta situación puede o no ser conflictiva. Depende cómo los hijos son
educados. Será entonces, conflictiva:
- Por las relaciones personales precedentes
defectuosas.
- Por el sentido de inutilidad por parte de los
padres.
- Por sobreprotección parental o por abandono.
- Por dudas de parte de los padres en torno a la
responsabilidad de sus hijos.
- Por el fenómeno de la constancia perceptiva, a
través de la cual a los hijos se les ve siempre "niños".
- Por las frustraciones de los padres proyectadas
a sus hijos que llevan a una identificación a la inversa y a una mala
interpretación.
- Los padres afrontan los problemas de hoy en
contexto de ayer.
- Por el hecho de que los padres son adultos y
representan a la clase privilegiada, que niega al adolescente el
"status" del mismo género.
- Por el "conflicto de generaciones"
debido a los contrastes que pueden surgir por la diferencia de edad entre
dos generaciones.
Una línea de solución está en la comprensión, en un gradual proceso
decisional comunitario. Durante la adolescencia, la escuela favorece la
reorganización de la personalidad sobre la base de la independencia. La escuela
facilita:
- La emancipación de los padres
- Un status autónomo fundado sobre su propia
acción.
- La constitución de grupos
- Una mayor independencia volitiva al tratar con
los adultos.
Pero también la escuela puede presentar los siguientes obstáculos:
- Puede desatender problemas vitales (si se
limita a lo intelectual)
- Ignora al estudiante como individuo (sólo
exige rendimiento)
- Prolonga las relaciones adulto - niño.
- Algunas escuelas son el campo de batalla de
contiendas ideológicas y políticas.
Hemos de ver también las relaciones entre adolescentes: La amistad entre
adolescentes se caracteriza por la sinceridad, el altruismo, la delicadeza. Se
precian de tener los mismos gustos y opiniones, se imitan, se tienen mutua
confianza, se quieren con exclusividad, se sacrifican unos por otros.
Entre ellos predominan los grupos primarios, se reúnen con frecuencia,
participan de las mismas diversiones, peligros y emociones. El grupo
proporciona a los adolescentes bienes diversos:
- Les da sentimiento de seguridad, protección y
solidaridad.
- Facilita las amistades
- Es una escuela de formación social
- Ayuda a emanciparse de sus padres
- Reduce el conjunto de frustraciones.
- Desarrollo sexual: La sexualidad del
adolescente no es sólo un fenómeno psico - fisiológico, sino también socio
- cultural. Los valores, costumbres y controles sexuales de la sociedad en
que vive el adolescente determinan en gran parte su actitud y
comportamiento psicosexual.
Todos los adolescentes en un momento dado se preocupan más o menos de su
desarrollo sexual, pero de ello no hablan espontáneamente sino en un clima de
gran confianza. La tensión sexual que tiene todo adolescente es el resultado de
tres tipos de estimulantes que operan de forma compleja: La acción de mundo
exterior, la influencia de la vida psíquica y la acción del organismo.
En la adolescencia comienzas las primeras atracciones heterosexuales, la
chica es más corazón y el chico es más cuerpo. La chica es más exhibicionista
que el chico.
- Desarrollo moral: La moral para los
adolescentes no es una exposición de principios, ni un conjunto de
convenciones sociales; es, ante todo, un comprometer todo su ser a la búsqueda
de la imagen ideal de sí mismo, donde pone a prueba la fuerza de la
voluntad, la solidez de las posibilidades y cualidades personales. Hay
algunos valores morales que ellos prefieren por ser más brillantes, más
nobles y porque exigen un don de sí más absoluto.
- El sentido del honor: sentimiento de la
nobleza y de la dignidad del hombre frente al hombre.
- La sinceridad, signo de una personalidad que
se afirma.
- La valentía, motor de muchos actos.
- La lealtad.
- Desarrollo religioso: En la adolescencia se pone
en movimiento exigencias particulares como el encuadramiento del propio yo
en un mundo que tiene un sentido absoluto; estas exigencias hallan
respuesta sólo en una específica dimensión religiosa. En esta edad, lo
trascendente son afirmados como tales. Sin duda que para esto influye la
educación dada por los padres, la ecuación de la escuela y el medio
ambiente.
El grupo de compromiso en la fe ahonda la religiosidad del adolescente y
lo abre a los demás.
Es la etapa comprendida aproximadamente de los 18 a los 25 años. Es la
etapa en la que el individuo se encuentra más tranquilo con respecto a lo que
fue su adolescencia, aunque todavía no ha llegado al equilibrio de la adultez.
El joven es capaz de orientar su vida y de ir llegando a la progresiva
integración de todos los aspectos de su personalidad.
En el campo del conocimiento: El joven es más reflexivo y más
analítico. Es la mejor época para el aprendizaje intelectual, porque el
pensamiento ha logrado frenar cada vez más los excesos de la fantasía y es
capaz de dirigirse más objetivamente a la realidad. Tiene ideas e iniciativas
propias, pero no deja de ser un idealista; sus ideales comienzan a
clarificarse. De ahí nace el deseo de comprometerse.
En el aspecto moral: Los valores empiezan a tener jerarquía en la que
predomina la justicia y es capaz de distinguir lo prioritario y lo urgente.
Rechaza la imposición, no con agresividad sino con una sana rebeldía. Asume una
conciencia propia de sus actos y les da el valor moral que les corresponde.
Su desarrollo puede desembocar en la autonomía y
entonces sabrá integrar a sus convicciones personales los valores presentados
por la sociedad, la religión, el grupo y el ambiente de trabajo o de estudio.
Pero también puede desembocar en la dependencia, entonces
será arrastrado por lo que los otros, será como un barco sin anclas en el que
las olas le harán bailar hasta que la primera tempestad le haga naufragar.
Nace en el joven el concepto de bien y de mal.
En el ámbito vocacional: Es el momento en el que el joven se
orienta hacia una profesión, hacia el mundo del trabajo, todo se concretiza en
el PROYECTO DE LA EXISTENCIA. Ese proyecto es el conjunto de valores en el que
el joven crece, le da una orientación a la propia vida y lo orienta dinámicamente
hacia el futuro.
Puede el joven desviarse escogiendo un proyecto consumístico,
egocéntrico; un proyecto válido ha de tener en cuenta el hecho fundamental de
la existencia, las convicciones religiosas, ¿el compromiso?
Todo esto supone una opción inteligente y libre. En esa medida será una
opción que responda al hecho fundamental de la existencia: "ser para el
otro" será una opción de amor.
En la vida afectiva y sexual: Mirando hacia atrás, un joven se
ríe de sus fracasos sentimentales, porque empieza a descubrir lo que es
realmente el amor. El joven varón, luego de sentirse atraído por el físico de
las chicas y por las chicas que llenaban determinadas cualidades, ahora
necesita amar a una sola persona con quien proyectar posteriormente una comunidad
de vida.
La joven deja de soñar en su príncipe azul, para aceptar un muchacho
como es, e iniciar un diálogo de amor auténtico.
El amor ya no es para él o para ella un simple pasatiempo, una necesidad
social, un escape, una compensación, sino un compromiso serio y respetuoso con
la persona a quien ama. Todo esto implica que el joven es ya dueño de sí,
controla sus impulsos y así se desempeña oportunamente.
Su socialización: Frente a los demás, el joven actúa
responsablemente, es decir, haciendo uso de su libertad es capaz de responder
de cada uno de sus actos, de tener conciencia de lo que dice y hace en orden a
la realización del proyecto de vida. Esto significa que el joven:
- Asume la vida como tarea
- Es consciente de su solidaridad con los demás
- Está convencido que su vida es para los demás
- Está abierto a nuevas responsabilidades
El joven va concluyendo la emancipación de la familia mientras que se
abre cada vez más a múltiples relaciones sociales. Descubre las ideologías y se
orienta por un ideario político, pero también entra en conflicto ante diversas
pretensiones totalizantes que lo llevan a relativizar todo (para él vale tanto
Julio César, como Mao, Jesucristo o Mahoma). Otro peligro es caer en la
politiquería.
Desarrollo religioso del joven: En el joven se verifican profundas
transformaciones en el pensamiento religioso. Así, el joven fundamenta
críticamente la religión con mayor base motivacional, pero también puede
acentuar su crítica sobre determinadas formas institucionales que se oponen al
ideal de un pueblo de Dios en marcha.
Para algunos jóvenes la visión religiosa del hombre y del mundo puede
servir de soporte a la autonomía moral. A las antiguas motivaciones de origen
parental (es malo porque está prohibido por los padres) o de rigen social (es
malo porque está prohibido por el grupo o la sociedad) se sustituye la mueva
motivación racional y religiosa (es malo porque está contra el orden
establecido por Dios para la realización del hombre).
En esta época se presentan las dudas religiosas. Aquí hemos de
distinguir entre una duda positiva y otra negativa. La duda positiva es de la
persona que busca una más grande verdad, desarrollando una función de ulterior
maduración. La duda negativa, en cambio, es síntoma de una personalidad religiosa
en crisis fruto de un pasado religioso harto de dificultades.
El joven al ingresar a la universidad o a un centro de estudios
superiores, se encuentra con una serie de ideologías que pretenden dar una
explicación exhaustiva del hombre y del mundo. Frente a este fenómeno el
peligro es el de querer relativizar todo.
Es la etapa comprendida entre los 25 a los 60 años aproximadamente,
aunque como es sabido, su comienzo y su término dependen de muchos factores
personales y ambientales.
En esta etapa de la vida el individuo normalmente alcanza la plenitud de
su desarrollo biológico y psíquico. Su personalidad y su carácter se presentan
relativamente firmes y seguros, con todas las diferencias individuales que
pueden darse en la realidad.
Así, hay adultos de firme y segura personalidad capaces de una conducta
eficaz en su desempeño en la vida; hay otros de una personalidad no tan firme
ni segura; finalmente existen los que adolecen de una pobre y deficiente manera
de ser (personalidad) que los lleva a comportamientos ineficaces y hasta
anormales.
El adulto maduro se distingue por las siguientes
características:
- Controla adecuadamente su vida emocional, lo
que le permite afrontar los problemas con mayor serenidad y seguridad que
en las etapas anteriores.
- Se adapta por completo a la vida social y
cultural. Forma su propia familia. Ejerce plenamente su actividad
profesional, cívica y cultural. Es la etapa de mayor rendimiento en la
actividad.
- Es capaz de reconocer y valorar sus propias
posibilidades y limitaciones. Esto lo hace sentirse con capacidad para
realizar unas cosas e incapaz para otras. Condición básica para una
conducta eficaz.
- Normalmente tiene una percepción correcta de
la realidad (objetividad), lo cual lo capacita para comportarse con mayor
eficacia y sentido de responsabilidad.
El adulto inmaduro presenta características
completamente opuestas:
- Es contradictorio en su comportamiento
(incoherente) y no controla sus reacciones emocionales.
- No percibe la realidad tal como ésta es (falta
de objetividad).
- Menos consciente, responsable y tolerante
(falla en el trabajo)
- No se adapta adecuadamente a la vida social
(inadaptado)
La etapa final de la vida, conocida también como tercera edad, se inicia
aproximadamente a los 60 años. Se caracteriza por una creciente disminución de
las fuerzas físicas, lo que, a su vez, ocasiona en la mayoría una sensible y
progresiva baja de las cualidades de su actividad mental.
La declinación biológica se manifiesta por una creciente disminución de
las capacidades sensoriales y motrices y de la fuerza física; las crecientes
dificultades circulatorias, ocasionadas por el endurecimiento de las arterias;
y en general, el progresivo deterioro del funcionamiento de los diversos
órganos internos.
El anciano va perdiendo el interés por las cosas de la vida, y viviendo
cada vez más en función del pasado, el mismo que evoca constantemente, ya que
el presente y el futuro le ofrecen pocas perspectivas. Por eso es
predominantemente conservador y opuesto a los cambios, pues así se siente
seguro.
Como consecuencia de la declinación biológica, y por factores
ambientales, también se van deteriorando las funciones intelectuales
(inteligencia, memoria, pensamiento, etc.). Pero este deterioro es muy distinto
en las diversas personas, dándose el caso de ancianos de avanzada edad que se
conservan en excelente forma.
Los rasgos de la personalidad y del carácter se van modificando. Los
ancianos que han tenido una adultez inmadura no saben adaptarse con facilidad a
sus nuevas condiciones de vida. Manifiestan entonces una marcada tendencia a la
desconfianza, el egoísmo, la crítica aguda (especialmente a los jóvenes) y
reaccionan agriamente contra sus familiares y el ambiente social.
En cambio, otros ancianos, que fueron adultos maduros, se adaptan mejor
a su nueva situación y muchos hasta parecen exagerar el optimismo, buen humor y
generosidad. Esto se deba a que, en el fondo, en la vejez se acentúan los
rasgos que distinguieron el carácter en la adultez, por lo mismo que el
individuo ya no es capaz de ejercer un completo control y dominio de sus
manifestaciones psicológicas.
En los individuos especialmente dotados, la ancianidad es una etapa de
gran comprensión, equilibrio y productividad. Tal es el caso de personalidades
ilustres que siguieron contribuyendo activamente a la vida social y cultural de
su época cuando ya la mayor parte de sus coetáneos descansaban en sus cuarteles
de invierno.
La ancianidad es la etapa final de la vida y de be merecer el más grande
respeto, consideración y protección.
EL PROYECTO DE VIDA
SOVERNIGO, G.,
Progetto di vita e scelta cristiana
Torino, Elle Di Ci
Uno de los factores más constructivos de la personalidad en evolución
resulta ser una experiencia particular que se denomina PROYECTO DE VIDA.
En efecto, en toda la edad psicológica el psicólogo constata la
presencia de esta experiencia humana: el niño, el adolescente, el joven, crecen
proyectándose, viven dentro de sí un proyecto de vida.
El hombre es un ser que se interroga. Debe tomar en sus manos su vida y
buscarle un sentido. Descubre los valores que lo atraen y por cuya estima que
la vida merece vivirse. Poco a poco adquiere un sistema de valores en los que
se van ordenando los unos respecto a los otros. Y así, en la medida en que vive
de un modo verdaderamente humano, el hombre forma un proyecto de vida, el
proyecto de los valores, a la luz del cual se compromete a múltiples
situaciones de su existencia. En fuerza de este proyecto de vida, puede dar un
sentido a su compromiso en este mundo, a partir de un compromiso proyectado
frente a sí y que, por este hecho, comienza a despuntar. Este proyecto de vida
engloba todo lo que se puede esperar de la existencia.
Ciertamente, nosotros podemos edificarlo en modo arbitrario, pero
podemos también (y debemos) determinarlo sometiéndonos a los valores que nos
solicita la realidad objetiva. Debe ser, pues, realístico y de acuerdo con la
propia experiencia. Es de este modo como determinamos nosotros mismos, nuestro
procedimiento personal a través de la situación que la existencia nos impone.
El proyecto de vida está presente a lo largo del desarrollo de la
persona, pero con diversos tonos y funciones. El proyecto de vida a los diez
años no es aún el de los 16, ni el de los 16 el de los 20. Pero puede haber una
continuidad entre estos momentos, recomponiéndose los elementos del pasado en
una nueva sucesiva síntesis.
Expresa auténticamente una personalidad que vibra por determinados
valores y que percibe más o menos explícitamente las consecuencias de aquello
que es actualmente (yo actual) y aquello que tiende a ser (yo ideal). Todo
proyecto del porvenir, en la medida en que se radica en la historia, manifiesta
un dinamismo creado por el nivel existente entre una personalidad que se va
delineando y el papel social que quisiera desempeñar.
Elaborar un proyecto de vida comporta, por tanto, partir de aquello que
es y determinar poco a poco lo que se ha de ser. El significado psicológico del
proyecto general de la existencia es grandísimo, puesto que es el centro de
integración de la persona en cuanto representa el significado de la existencia
para la persona; indica la medida de las aspiraciones del sujeto y un acto de
esperanza; constituye un principio de autonomía y de libertad interior.
LOS PELIGROS DE LA ADOLESCENCIA
Telmo Salinas García
Nociones de Psicología
Pg. 81
Esta difícil edad de la vida es, a menudo, incomprendida y
lamentablemente, en no pocos casos, ignorada y abandonada. Y, sin embargo, es
la edad en que generalmente comienza el consumo de alcohol y tabaco, tan
perjudiciales para la salud. Y, lo que es peor, el momento en que corre peligro
de ingresar al tenebroso y autodestructivo mundo de las drogas,
desgraciadamente tan extendido en nuestros días.
Todo esto se agrava, más aún, porque el desorientado adolescente, que
tiende a alejarse de su familia, en cambio se integra a grupos que, con
frecuencia, no son los más convenientes para él, sino todo lo contrario. De ahí
la importancia de la familia bien constituida, del amor y el apoyo de los
padres, de la responsable orientación de los maestros, de la calidad humana de
los amigos y, en general, de la sociedad en que el adolescente vive.
Por otra parte, es urgente que el propio adolescente sea el más
interesado y decidido artífice de su personalidad, la misma que irá forjando
firme, sólida y valiosa en todos los actos de su vida. Realizando todo lo que
sea positivo para ello: estudio, deportes, actividades sociales solidarias y
constructivas, actividades artísticas, etc. Y evitando, en cambio, todo aquello
que pueda perjudicarlo y destruirlo, como sucede, por ejemplo, con la funesta
drogadicción, que puede convertirlo en un guiñapo humano más de los muchos que,
por desgracia, se arrastran en las ciudades del mundo.
- Nociones de Psicología, Telmo Salinas García,
Ed Adunk SRL, Lima (Perú) 2003
- Psicología, Ubaldo Chueca sdb, Ed. Salesiana,
Lima (Perú)
- Una Psicología hoy, Enrique Cerdá, Ed. Herder,
Barcelona (España)
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